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Personajes históricos

SIGLO XV:

JUAN PEREZ DE PINEDA

(Religioso reformista)

Nació en Montilla en las postrerías del siglo XV. Fue agente diplomático de Carlos V en Roma y director del Colegio de la doctrina de Sevilla –foco de luteranismo- en donde tomó contacto con los doctores Egidio, Constantino y Cipriano de Valera, figuras del protestantismo español. Buscado por la Inquisición, huye a Suiza y se establece en Ginebra donde fundó la congregación protestante de San Germán, ocupando el cargo de ministro. Introdujo en Sevilla, en dos grandes toneles de vino –haciendo montillanía- los “Comentarios” de Juan Valdés a las epístolas de San Pablo y sus traducciones de “Nuevo Testamento”, libros que, al ser descubiertos por la Inquisición, fueron motivo de los procesos inquisitoriales y persecuciones de 1559 en Sevilla. Juan Pérez no pudo regresar nunca más a España, pasando el último período de su vida en Francia, donde fue ministro de la congregación protestante de Elcis y Capellán de la duquesa de Ferrera, hija de Luis XII, que abrazó el Calvinismo.

Murió en París, dejando todos sus bienes para costear la impresión de una Biblia en español. Sus obras más destacadas son: “Doctrina útil para el cristianismo”, “Traducción de los Salmos”, “Carta a Felipe II”, “Traducción al Nuevo Testamento” y “Epístola consolatoria”.

 

SIGLO XVI: 

BEATRIZ DE VEGA

Criada del Inca Garcilaso de la Vega y madre del único que se reconoce como su hijo, Diego de Vargas.

 

CAMACHAS

La tradición brujeril se fundamenta en el proceso seguido por la Inquisición en 1576 contra un grupo de mujeres, de esta localidad, acusadas de hechiceras. Entre ellas, Leonor Rodríguez “La Camacha”, La Cañizares y La Montiela, inmortalizadas por Cervantes en “El coloquio de los perros”.

En este libro dice Cervantes de La Camacha “... la más famosa hechicera que hubo...; ...la que remediaba maravillosamente doncellas que habían tenido descuido en guardar su entereza, cubría a las viudas que con honestidad fuesen deshonestas, descasaba a las casadas y casaba las que ella quería...”.

La Montiela y la Cañizares parecen haber nacido en la fértil imaginación del insigne escritor, aunque no le faltarían modelos humanos a las que atribuir sus nombres de entre el grupo de montillanas acusadas de hechicería e “invocadoras de demonios” por el Tribunal del Santo Oficio.

 

CATALINA FERNANDEZ DE CORDOBA (Marquesa de Priego)

Catalina Fernández de Córdoba finaliza  las obras de construcción del Convento franciscano, comenzado por su padre en el año 1500. Tras el deseo de su hermana doña María Jesús de Luna de dedicar su vida a la clausura, realiza las gestiones oportunas para que los franciscanos que en él habitan tengan otra residencia (Convento de San Lorenzo). La llegada de las Madres Clarisas tiene lugar en el año 1525. Ese mismo año, 12 de Julio se celebró solemnemente la profesión de la fundadora sor María Jesús de Luna.

 

GÓMEZ SUÁREZ DE FIGUEROA (EL INCA GARCILASO DE LA VEGA)

Gómez Suárez de Figueroa, universalmente conocido como “El Inca Garcilaso de la Vega”, nace el 12 de abril de 1539 en Cusco, capital del Imperio Inca. Sus padres fueron el capitán Sebastián Garcilaso de la Vega –descendiente de escritores tan ilustres como el Marqués de Santillana o Jorge Manrique- y la princesa inca Chimpu Occllo –descendiente de Huayna Capac, bajo cuyo reinado, el Imperio Inca alcanzó su máxima extensión-. A la muerte de su padre y cumpliendo con sus últimos deseos, el Inca Garcilaso viene a España. Llega a Montilla el verano de 1561 buscando el amparo de su tío, el capitán Alonso de Vargas, quien lo acoge como a un hijo y lo introduce en los medios intelectuales y culturales de la ciudad. En este entorno iniciaría su intensa labor literaria. Traduce Los Diálogos de Amor, de León Hebreo, fechado en Montilla en 1590; en 1605 publica La Florida del Inca. Es en este lugar donde va elaborando afanosamente las que más tarde se convertirían en sus obras capitales: Los Comentarios Reales (1609), que narran la vida de los incas antes de la colonización española; y la Historia General de Perú (1617), su obra póstuma.

 

GONZALO FERNÁNDEZ DE CÓRDOBA  (EL GRAN CAPITÁN)

Gonzalo Fernández de Córdoba , El Gran Capitán, nació en Montilla en 1453 y murió en Loja en 1515. Fue el segundo hijo de Pedro Fernández de Córdoba y Aguilar y Elvira de Herrera. Desde joven se distinguió por su vocación militar, lo que le hizo seguir el camino de las armas, actividad en la que saboreó las mieles del triunfo. Luchó contra los portugueses en 1479. Sobresalió en la conquista de Tájera por su ingenio en el asalto.

Aparece por primera vez con el grado de capitán en la toma de Antequera (1410), aunque su fama aumentó en la batalla de Loja al conseguir la plaza casi de forma incruenta. Participó en la conquista del reino de Granada, destacando su intervención en las negociaciones para la rendición. A poco, el papa Alejandro VI solicita sus servicios para la recuperación de Ostia, en Italia, puerto que se encontraba dominado por el corsario Menalgo Gerri, impidiendo así todo suministro de abastecimiento a Roma. El Gran Capitán acaba con la pesadilla y por esta razón es recibido en la Ciudad Eterna como lo merece un héroe. De regreso a España sofoca las revueltas de Las Alpujarras. Para entonces, Federico III le había confiado los ducados de Terranova y Santángelo con todas sus tierras y fortalezas. Sin embargo, pronto sería requerido de nuevo en Italia. Ante el ataque turco en Lombardía y la amenaza sobre Venecia, Fernando el Católico envía un ejército a cuyo frente va Gonzalo, quien forzó la huida de la escuadra turca. Prosiguen sus campañas italianas. En 1503 conquista el reino de Nápoles (batallas de Ceriñola y Garellano), pero su innata modestia le impide aceptar los homenajes mundanos que se le querían tributar. A partir de este momento atravesará una de las etapas más tristes y grises de su vida, debido a circunstancias ajenas a su profesión. La muerte de la Reina Isabel en 1504, soberana que le dispensaba con su protección y por quien sentía sincero respeto, causa tan profunda impresión en su ánimo que enferma en Italia. Solicita el regreso a España, petición que reiteradamente se le deniega, en parte por el recelo que inexplicablemente despierta en el Rey Fernando. El Gran Capitán cae en el desengaño. Hasta 1505 el rey no decide su relevo, y ambos viajan juntos desde Italia a España. Se retira a su casa de Loja, ciudad que le pertenecía por concesión real, sumido en un profundo abatimiento. Pero aún debía soportar otra prueba más. En 1508 recibe la noticia de que el monarca proyecta la demolición del castillo de Montilla, su ciudad natal. Vanas fueron sus súplicas por hacerle cambiar de opinión. Este nuevo gesto de humillación que sufrió supuso la ruptura definitiva con el rey, a quien siempre había profesado una sincera lealtad. Enfermó gravemente en Loja, donde murió. Sus restos mortales fueron trasladados con posterioridad a la iglesia de San Jerónimo de Granada.

 

SAN FRANCISCO SOLANO (PATRÓN DE MONTILLA)

San Francisco Solano, hijo de Mateo Sánchez y Ana Ximénez, franciscano evangelizador de América, nació en Montilla en marzo de 1549, en la calle Sotollón, y murió en Lima el 14 de Julio de 1610. No se sabe con exactitud la fecha de su nacimiento, aunque sí la de su bautismo: el día 10 de marzo de 1549, en la Parroquia de Santiago, donde se conserva su partida. Dado que en aquella época se bautizaba a los pocos días de haber nacido, es por lo que algunos autores creen que fue el 5 de marzo cuando vino al mundo.

Estudió las primeras letras con los Jesuitas y, tocado por la vocación religiosa, ingresó en el convento franciscano de San Lorenzo (Montilla), donde realizó el noviciado y tomó el hábito en 1569.

Trasladado al convento de la Recolección de Santa María de Loreto (Sevilla) para completar su formación, estudió filosofía y teología. Allí se ordena y canta su primera misa el 4 de octubre de 1576. Su celo por la cura de almas le empuja a predicar sin desmayo, iniciando este ministerio en Montilla. Para entonces ya mostraba inquietud por la música, afición que creció siendo vicario de coro en Loreto, y compañera fiel después en su estancia sudamericana. Usaba sobre todo el violín.

Desde Montilla prosiguió su periplo misionero por la provincia, creándose un curriculum nada desdeñable. Fue maestro de novicios en el convento La Arruzafa (Córdoba, 1581). En 1583 estuvo en Montoro auxiliando a los afectados por la peste y contrayendo incluso la enfermedad, aunque sanó. En 1586 fue guardián de san Francisco del Monte (Adamuz, Córdoba). A estas alturas de su vida, casi todos los pueblos cordobeses habían oído su palabra, creciendo su fama día a día. Durante su corta estancia (1587) en el convento de San Luis el Real en la Zubia granadina (donde fue recibido con gran admiración), ya le rondaba por la cabeza la idea de marchar como misionero a tierras lejanas.

Solicitó trasladarse a África, aunque dicha petición le fue denegada. No se amedrentó y en 1589 consiguió figurar en el largo pasaje de franciscanos que, a petición de Felipe II, emigraban para evangelizar el Nuevo Mundo. Se embarcó en Sanlúcar de Barrameda el 28 de febrero de 1589 y pisó suelo americano en 1590. Colombia, Panamá, Chile, Paraguay, Argentina, Perú y tantos otros lugares escucharon sus prédicas, estableciéndose finalmente en la capital del antiguo Imperio Inca, donde se convirtió en ferviente defensor de los indios y en predicador incansable hasta su muerte. Sus restos se conservan precisamente en Lima.

Los hechos sobrenaturales que se le atribuyen en vida y su generosa entrega a los demás motivaron su beatificación en Roma por Clemente X (25 de enero de 1675) y su posterior canonización por Benedicto XIII (27 de diciembre de 1726). Era el respaldo oficial de la Iglesia. Sin embargo, mucho antes de que Roma lo elevara a los altares, ya era reconocido como patrono de numerosas localidades americanas y benefactor de su ciudad natal. Montilla votó públicamente su patronazgo merced a la gestión conjunta promovida en tal sentido por los marqueses de Priego y los Cabildos secular y eclesiástico el 14 de marzo de 1647. Su bula fue aprobada definitivamente por Benedicto XIV en 1745.

 

SAN JUAN DE ÁVILA (DOCTOR DE LA IGLESIA UNIVERSAL)

Juan de Ávila nace en Almodóvar del Campo (Ciudad Real), el 6 de enero de 1500. Todavía muy joven fue a Salamanca, donde estudió Derecho; volvió a su casa donde se ejercitó en sacrificios y en la práctica de todas las virtudes. Marcha a Alcalá donde estudia Filosofía y Teología. Llegó a ser un gran humanista. Ordenado sacerdote, llega a Sevilla con la intención de embarcar para las Indias. Pero, convencido por el arzobispo, se quedó en Andalucía donde predicó infatigablemente hasta merecer el apelativo de “Apóstol de Andalucía”. No sólo en vida, sino también después de su muerte, con sus cartas, pláticas, sermones y escritos, llenos de unción evangélica, ha influido poderosamente en la historia de la espiritualidad española y universal.

En su retiro montillano dirigió a la venerable condesa de Feria, escribió gran parte de su epistolario, envió los Memoriales al Concilio de Trento y los Avisos al de Toledo, consolidó su escuela sacerdotal, aprobó el espíritu y vida de Sta. Teresa de Jesús, corrigió el “Audi, Filia”, oyó de manera maravillosa las tiernas palabras de Cristo Crucificado, predicó, oró y sufrió. Murió en Montilla (Córdoba), el 10 de mayo de 1569. Según su voluntad, fue enterrado en la iglesia de la Compañía de Jesús, pues al decir de Fray Luis de Granada, “a los que tanto había amado en vida, quiso dejarles en testamento su cuerpo”. Fue canonizado por Pablo VI el 31 de Mayo de 1970. Pío XII lo nombró patrono del clero secular español, el 2 de julio de 1946.

El 7 de octubre de 2012, en la Catedral de La Almudena de Madrid, el papa Benedicto XVI proclamó a San Juan de Ávila Doctor de la Iglesia Universal.

 

SOR ANA DE LA CRUZ PONCE DE LEON (Condesa de Feria)

Hija del I Duque de Arcos, casada a los 14 años (1541) con el cuarto Conde de Feria, Pedro Fdez. de Córdoba y Figueroa, hijo de la marquesa de Priego y primogénito y heredero de la casa Aguilar.

Viuda en 1552, Ana de la Cruz, tomó el hábito de monja clarisa en el convento de Montilla, y orientada por el maestro Avila, ejerció una vida religiosa ejemplar y con fama de santa murió en 1601.

 

SIGLO XVII

FRANCISCO SOLANO DE LUQUE (EL PULSISTA)

Francisco Solano de Luque, El Pulsista, médico e investigador, nació en Montilla el 10 de noviembre de 1684 y murió en Antequera el 30 de marzo de 1738. Atraído por la medicina, marcha a Granada en 1704 para formarse en dicha disciplina, obteniendo el grado de bachiller en filosofía y medicina (1707 y 1708 respectivamente). En estos años emprende sus estudios y observaciones sobre el pulso dicroto. Se gradúa en medicina en 1709, doctorándose después. Su postura clínica puede considerarse avanzada para la época en cuanto al concepto de enfermedad y terapéutica. Su negativa a utilizar los métodos tradicionales (purgas y sangrías), su celeridad por aplicar sin demora los tratamientos específicos siempre que ello fuera posible y, en especial, su rechazo a recetar la polifarmacia habitual, hicieron de él un médico prudente y poco común.

Pese a su valía, para subsistir aceptó la plaza de médico titular en Mora, donde se casó en 1711. En 1717 recibió la designación de médico en Antequera. Sus publicaciones más señeras son: “Origen morboso común y universal generante de los accidentes todos” (Málaga, 1718), “Lapis Lydos Appollinis” (Madrid, 1731) y “Observaciones sobre el pulso” (Madrid, 1787). Su incansable dedicación a la observación de esta constante vital le valió el sobrenombre con el que ha pasado a la posteridad: El Pulsista. Pese a sus probados conocimientos sobre el pulso, en los grandes centros urbanos donde se desarrollaba la investigación médica sus pronósticos sólo constituían motivo de burla para otros colegas. Por fin, el doctor J. Nihell, médico de la colonia inglesa de Cádiz, lo reivindicó. Pronto este pronunciamiento favorable arrastró el del holandés Van Swieten y el apoyo de los franceses Bordeu y Lavirott. En España defendieron sus descubrimientos Feijoo, Gutiérrez de los Ríos y J. L. Roche, entre otros. Cádiz intentó captarlo, pero Solano rehusó salir de Antequera, donde acabó sus días.

 

MIGUEL DE BARRIOS Y DEL VALLE

Miguel de Barrios y Valle, también conocido como Daniel Levi de Barrios, militar, poeta, historiador y filósofo, nació en Montilla el 3 de noviembre de 1635 y murió en Amsterdam en 1706. Hijo de Simón de Barrios y de Sebastiana del Valle, su padre, de origen judaico-portugués, fue contador del marqués de Priego. Consciente de su realidad vital y temeroso del Santo Tribunal, sale de España en 1659 y viaja por Europa. Alcanza el grado de capitán del ejército español en Flandes. Hasta 1672 vive en Bruselas, pero a partir de ese año reside definitivamente en Amsterdam hasta su muerte.

Según algunos críticos, quedó inmortalizado junto a su esposa (Abigail de Pina) en el cuadro de Rembrant La novia judía (1668). Desde 1674 no oculta su condición judía, dedicándose a los negocios, al cultivo de la poesía y a la historia en lengua española.

De su amplia obra, de gran calidad y muy codiciada, destacan: “Flor de Apolo” (Bruselas, 1665), “Coro de las Musas” (1672), “Palacio de la Sabiduría”, “Don Sancho” y “Sobre la victoria de Ameixal” (1673). En 1674 reedita la primera mencionada incluyendo las comedias “El canto junto al encanto”, “Pedir favor al contrario” y “El español en Orán”. Le siguen posteriormente “Árbol florido de noche” (1680), “Las islas del mar Atlántico” (1683), “Triunfo del gobierno popular y de la antigüedad holandesa” (1683), “Casa de Jacob”, “Libre albedrio y armonía del cuerpo por disposición del alma” (1684) e “Historia universal judaica”, importante y básico estudio sobre los sefardíes.

 

SOR ANA DE LA CRUZ RIBERA

Nació en Sevilla el 1 de Enero de 1606, y llega a Montilla de la mano de su tía Doña Juana Ribera, Marquesa de Priego y Duquesa de Feria, en el año 1609.

Con apenas 7 años, sabía ya explicar su propósito “Huir de la vanidad, hacer penitencia y entrarse dentro de Dios”

A la edad de 25 años se le declaró parálisis progresiva, que la fue dejando cada vez más tullida, y que sin embargo no fue obstáculo para que escribiera una serie de cuadernos en los que hablaba de su vida espiritual.

Murió el 5 de Agosto de 1650, a la edad de 44 años. Sus restos reposan en el coro bajo del Convento de Santa Clara de Montilla.

 

SIGLO XVIII 

ANTONIO PABLO FERNÁNDEZ SOLANO Y SÁNCHEZ PRIETO (EL SABIO ANDALUZ)

Antonio Pablo Fernández Solano y Sánchez Prieto, El Sabio Andaluz, médico, físico y matemático, nació el 22 de marzo de 1744 en Montilla, donde murió el 28 de abril de 1823.

Estudió en la Universidad de Cádiz, donde ya empezó a destacar por su amplia preparación. Ello le valió ocupar transitoriamente una plaza de profesor siendo aún discípulo. Fue primer catedrático de física experimental de los Reales Estudios de San Isidro, presidente del protomedicato de este colegio y primer catedrático de fisiología en el colegio de San Carlos de Madrid.

 

DIEGO DE ALVEAR Y PONCE DE LEÓN

Diego de Alvear y Ponce de León nació en Montilla el 13 de Noviembre de 1749 y murió en 1830. Estudió en el Colegio que la Compañía de Jesús tenía en Montilla y en Granada. Se alistó de guardamarina llegando a ser brigadier de la Armada Española e intervino en la Guerra de Sacramento, Río de la Plata de América donde permaneció durante un largo período de tiempo. En aquellas tierras contrajo matrimonio del que nacieron nueve hijos, algunos de los cuales junto a su esposa fallecieron en el hundimiento de su fragata en la batalla naval del Cabo de Santa María en combate contra los ingleses. Casado en segundas nupcias con la inglesa Luisa Ward, tuvo siete hijos más.

Defendió la plaza de Cádiz durante la guerra de la Independencia por lo que le conceden la Gran Cruz de Hermenegildo. Hombre polifacético, hablaba siete idiomas. Realizó observaciones astronómicas de notable interés. Es autor de obras como “Descripción de Buenos Aires” o “Demarcación de los territorios de España y Portugal”.

 

SIGLO XIX:

DÁMASO DELGADO LÓPEZ

Poeta y escritor, nació en Montilla. Estudió leyes en la Universidad de Granada donde obtuvo la licenciatura. Fue secretario del Juzgado de Paz, en Montilla, procurador en los gobiernos civiles de Valencia y Córdoba y en los Ayuntamientos de Córdoba y Montilla. Republicano federalista, como la mayor parte de los montillanos de la época, fue miembro de la junta del partido en Montilla durante varios años. Durante su estancia en Córdoba, empleado en el gobierno civil y el Ayuntamiento, fundó dos periódicos: “La República Federal” y “Lucas Gómez”, este último de carácter irónico. Ganó los juegos florales de Córdoba en 1868 en el asunto religioso y en 1873 en el histórico con “La Batalla de Munda”, obteniendo la Caléndula de Oro.

Por este motivo el Ayuntamiento de Córdoba concedió mediante dos acuerdos capitulares subvencionarle la publicación de las dos obras ganadoras. En 1880 reorganizó la Sociedad Económica de Amigos del País de Montilla, nombrándole director de la misma. Fue académico de número de la Real de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras. Miembro de las Sociedades Arqueológicas de Córdoba y Sevilla, del orfeón valenciano, de la Sevilla de Buenas Letras y de un sinfín de sociedades más. Fue nombrado Cronista de Montilla. Colaborador de infinidad de periódicos y revistas de ámbito nacional. Es autor entre otras obras de “Historia de Montilla”, “Historia de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Montilla”, “La Batalla de Munda”, “Tradiciones montillanas”, “Crónica de los festejos en Montilla en la Beatificación del Maestro Juan de Ávila”.

Su biblioteca, con más de 4.000 volúmenes, la donó en vida al Ayuntamiento de Montilla como base para una biblioteca pública.

 

ENRIQUE DE ALVEAR Y WARD

Cuarto hijo del matrimonio de Don Diego de Alvear y Ponce de León y Luisa Ward. Nació el 17 de Noviembre de 1813 en San Fernando (entonces llamada Isa de León) en la provincia de Cádiz. Estudió la carrera de leyes que nunca ejerció ya que su verdadera vocación eran la historia y las ciencias naturales. Fue, sin lugar a dudas, el más culto de los hermanos Alvear y Ward. A él se debe la base de la biblioteca que poseyó el Conde de la Cortina y casi todas las antigüedades que sobre Montilla han llegado a nuestros días. El monedario que existe en la Casa Museo del Inca Garcilaso en Montilla es una minúscula parte del que él reunió y que posteriormente también llegó al Conde de la Cortina, de manos de sus hermanas Sabina y Candelaria. Dejó reunidos una gran cantidad de documentos sobre la historia de Montilla además de los innumerables trabajos que ha dejado manuscritos como “Enfermedades de la Viña”.

 

FRANCISCO DE ALVEAR Y GÓMEZ DE LA CORTINA (VI CONDE DE LA CORTINA)

Aunque nació en Sevilla en 1869, se puede considerar montillano ya que sus padres estaban afincados y residían habitualmente en Montilla. Cursó la carrera de derecho que no ejerció. Desde muy joven se hace cargo del patrimonio familiar, que casi en su totalidad estaba en Montilla. Fue un impulsor de la industria vitivinícola montillana y el creador de Bodegas Alvear en su actual régimen. Desarrolló una importante labor social, convirtiéndose a lo largo del tiempo, en mecenas montillano. Fundó el Sindicato Católico de Montilla y trabajó por el desarrollo de los demás de España, siendo nombrado presidente nacional de éstos en la década de los años veinte. Fue colaborador del establecimiento de los Salesianos en Montilla en 1899. Donó las casas para el Centro Misional y Residencial de los padres de la Compañía de Jesús en Montilla y el solar de la iglesia de la Encarnación.

Se desprendió de la casa número seis de la calle Diego de Alvear “hoy Colegio de la Asunción”, entregándola a las religiosas Esclavas Concepcionistas, en 1950, para la fundación de un centro de enseñanza, que perpetuara el nombre de su hija, Asunción de Alvear y Abaurrea, quien vivió y murió en esta casa (1897 – 1922). Construyó el edificio de “La Tercia” en 1921 enriqueciendo, con ello, el patrimonio arquitectónico de Montilla. Cedió a la ciudad la casa donde viviera más de treinta años el Inca Garcilaso de la Vega. Fue nombrado hijo adoptivo de la ciudad de Montilla y Gran Oficial de la Orden del Sol del país. En 1919 fundó la publicación local “Montilla Agraria”. A lo largo de su vida recopiló unas de las bibliotecas más importantes de la provincia.

 

FRANCISCO PALOP Y SEGOVIA

Notable médico, doctor en cirugía, nació en Jerez de la Frontera (Cádiz). Vinculado a Montilla desde 1874, funda la primera Casa del Pueblo de esta ciudad e introduce el Partido Socialista a cuya inauguración asiste Pablo Iglesias, amigo personal de Palop. Organizó escuelas para adultos en las que educaba a los trabajadores. Creó la Sociedad “Ilustración Obrera”, en donde se daban conferencias y charlas de carácter instructivo. Fundó cooperativas obreras y un economato. Fue redactor del periódico montillano “El Aviso”. De entre sus discípulos socialistas destacó Francisco Zafra Contreras, quien más tarde fundaría en Montilla la sociedad socialista denominada “La Parra Productiva”.

Juan Díaz del Moral dice de él: “El anciano y bondadoso médico de Montilla, Don Francisco Palop y Segovia, agrupaba y educaba a los obreros en sociedades cooperativas y de cultura, e iniciaba a los más despiertos en doctrinas marxistas”.

Murió en Montilla el 15 de julio de 1909. En su testamento pedía que su funeral fuese civil y se sepultara en el cementerio destinado a este fin.

De amplia cultura humanista, poseía una numerosa y excelente biblioteca de volúmenes encuadernados en pasta española con sus iniciales, que hoy se encuentran dispersos.

 

FRANCISCO ZAFRA CONTRERAS

Político y sindicalista, nació en Montilla en 1885. Hijo de familia campesina, desde muy joven se dedicó a las faenas de la agricultura. Político y sindicalista, su afán de superación le lleva a afiliarse a la “Casa del Pueblo” que fundara Francisco Palop Segovia, del que se hace discípulo y donde, con otros, crea “La Parra Productiva” destacando como buen organizador. Elegido como concejal por el Partido Socialista, amplía desde estos momentos su actividad en la organización sindicalista de la UGT. Trabaja activamente en los semanarios locales “Montilla Obrera” y “Fuerza y Cerebro” en los que ocupa el cargo de director. Participa en todas las acciones de la Casa del Pueblo en representación del Partido Socialista y la UGT y alcanza la secretaría de ambas organizaciones.

El 12 de Abril de 1911, tras las elecciones, es elegido alcalde de la ciudad, marcando un hito histórico al convertirse en el primer alcalde de talante socialista que llega a la presidencia de la corporación municipal de nuestra ciudad. En las elecciones a Diputados a Cortes de aquel mismo año obtiene el acta de diputado a las Constituyentes por la provincia de Córdoba y es nombrado miembro de la Comisión Parlamentaria del Instituto de Reforma Agraria, Vocal de la Federación de Trabajadores de la Tierra, en 1932, defendiendo varias ponencias en dicho congreso. En 1936 organizó la primera sociedad colectiva en Montilla, denominada “El Alcalde” al amparo de la ley de Reforma Agraria.

Su recto proceder, su honrada acción de socialista no impidió que su vida fuera truncada por la incomprensión. Zafra fue, indiscutiblemente, un líder de la mejor de las causas; deseó, sobre todo, la libertad, la justicia, la paz y la independencia. Murió fusilado junto a otros montillanos en Baena el 25 de julio de 1936.

 

JOSÉ DE SALAS CABEZA DE VACA

Médico y político, nacido en Montilla el 21 de Marzo de 1877, según consta en el libro de bautismos de la Iglesia Parroquial de Santiago de Montilla. Cursó estudios de Medicina en la Facultad Médica de Cádiz, terminando a los 22 años con brillante expediente académico. A los 27 años contrajo matrimonio con Pilar García, natural de Villacarrillo (Jaén), que pertenecía a la clase alta jiennense, casa de abolengo, cuyos miembros tenían una exquisita educación que José Admiraba.

Cuando heredó la finca “La Retamosa” de Montilla, que solo era una casa de labor, construyó las dependencias que existen en la actualidad, convirtiéndola en un lugar de descanso y recreo, además de dejar vivienda para caseros y trabajadores. A los 28 años fue director del Hospital Siquiátrico de Leganés en Madrid. Más tarde fue gobernador civil de Huelva. El 21 de Junio de 1926 fue nombrado gobernador civil de Albacete, posteriormente fue nombrado gobernador civil de Cádiz.

Fue un gran degustador de los vinos montillanos, que conocía a la perfección. Abierto y presto a favorecer a cuantos los solicitaran, se sabe de infinidad de ayudas de todo tipo.

 

JOSÉ MARÍA CARRETERO

Este escritor y periodista, más conocido por el seudónimo de “El caballero audaz”, nació en Montilla en 1887 y murió en Madrid en 1931. Cuando contaba con la edad de quince años se trasladó a la capital de España donde empezó a trabajar en el “Heraldo de Madrid” y en el “Nuevo Mundo”, del que pasados los años llegó a ser director.

También colaboró como redactor en “Mundo gráfico”, pero donde más éxitos tuvo y alcanzó la fama fue en la revista “La Esfera” en la que popularizó el seudónimo de “El caballero audaz” y de la que también fue director. En “La Esfera” es donde publicó sus famosas entrevistas con los personajes más relevantes de la historia de aquellos tiempos, entrevistas que posteriormente publicó en once volúmenes titulados “Lo que sé por mí” y que después de los años cincuenta recogería en los cuatro volúmenes de “Galería”. Esta fue sin lugar a dudas la obra que más ha trascendido de cuantas publicó y que más ha aportado a estudios e historiadores.

Su labor literaria se centra fundamentalmente en la novela, aunque como periodista nos legó una serie de reportajes históricos de personajes y de sucesos de la Guerra Civil española de 1936, de la que fue protagonista.

Cuenta con más de un centenar de libros entre los que destacan las colecciones: “Los que sé por mí”, “Al servicio del pueblo” o “Galería”.

 

JOSÉ MORTE MOLINA

Maestro y escritor. Nació en Córdoba, hijo de José Morte y María del Carmen Molina, fue bautizado en la Parroquia de San Lorenzo de Córdoba.

Cursó estudios de Magisterio en Córdoba y obtuvo el título de maestro de primera enseñanza, y comenzó sus clases en la escuela de párvulos de Montilla, de la que sería posteriormente director. Desde este momento se encuentra vinculado a nuestro pueblo. Desde los primeros años de estancia en nuestra ciudad trabajó incansablemente fundando escuelas particulares, dando clases nocturnas para adultos y colaborando de una manera eficiente en el crecimiento cultural de la época.

 

JOSÉ SANTIAGO GARNELO Y ALDA

Pintor nacido en Enguera (Valencia) en 1866. Llegó a Montilla junto a su familia cuando apenas tenía dos años. Sus primeros estudios los realizó en esta ciudad y terminó el bachillerato en el Instituto de Cabra en 1882. En Sevilla empieza a estudiar Filosofía y Letras, carrera que abandona para ingresar en la Escuela Superior de Bellas Artes de la misma ciudad, matriculándose en pintura donde consiguió sus primeros galardones. Trabajó en el Taller del montillano Solano Requena. Continuó sus estudios en Madrid matriculándose en la Escuela Superior de San Fernando. En 1877 ganó la segunda medalla de la Exposición nacional de Bellas Artes con la obra “La muerte de Lucano”. En 1883 obtiene una beca para estudiar en Roma pintura histórica, y marcha junto a Sorolla, Villegas y su hermano Manuel entre otros.

En 1890 obtiene una segunda medalla en la Exposición Nacional con la obra “Duelo Interrumpido” y por fin en 1892 obtiene la primera medalla en la Exposición con el cuadro “Cornelia”. Viaja por varias ciudades de Europa y realiza obras impresionistas. En 1893 es nombrado profesor de la Escuela de Bellas Artes de Zaragoza, iniciando en este centro docente sus actividades caracterizadas por su gran afán renovador. En este mismo año gana la primera medalla en la Exposición de Bilbao con la obra “Magdalena” y es nombrado académico de número de la Provincial de Bellas Artes de Zaragoza. Expone en numerosos países, destacando las realizadas en Londres, Berlín, Barcelona y Madrid. En 1894 gana el certamen organizado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid para pintar el tema “Cultura española a través de los tiempos”. En 1895 pasa a la Escuela de Bellas Artes de Barcelona. Fue director de la Academia Española de Bellas Artes de Roma. En 1901 el estado adquiere el cuadro “Manantial de Amor” con el que obtuvo primera medalla aquel año. En la Exposición Internacional de Bellas Artes, organizada para conmemorar el cuarto centenario del Descubrimiento de América, consigue la primera medalla con el cuadro “Los primeros homenajes del nuevo mundo a Colón”. En 1912 ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. También le nombraron delegado del Ministerio de Instrucción Pública en el Congreso de las Artes del Dibujo. En 1915 fue nombrado subdirector del Museo del Prado. Años más tarde pinta varios retratos de la familia real española destacando dos de Alfonso XIII conservados en el Museo Español de Arte Contemporáneo y en el Palacio de Aranajuez, respectivamente. La época de su pintura religiosa se inicia en 1929. Su última exposición se realizó en Barcelona en 1942 en las que presentó óleos como son “Las Tres Gracias” o “Alma española”. Entre los innumerables galardones con los que fue premiado destacan el de Comendador de número de la Orden de Alfonso XII y Pintor de Corona, Caballero de la Real Orden de Carlos III.

Una vida, la de José Santiago Garnelo y Alda dedicada íntegramente a la pintura. En época de vacaciones en Montilla, realizó importantes obras que aún se conservan, como son los frescos de la capilla del asilo de ancianos desamparados, en casas montillanas, y un monumental cuadro que representa un milagro realizado por San Francisco Solano en el barrio de Tenerías que se expone en la iglesia Parroquial de Santiago de Montilla. También son de él los murales del antiguo convento de Salesas de Madrid, el salón del palacio de la Infanta Isabel, entre otros. Además de los cuadros donados por él a la Parroquia de Santiago “El milagro de San Francisco Solano” y “El Apostolario”, se conservan hoy algunas obras en manos de familiares y particulares. Sus restos reposan en el enterramiento que la familia posee en la cripta de la Parroquia de Santiago de Montilla, desde 1941.

 

 JUAN MARIANO PÉREZ DE ALGABA Y PINEDA DE LA CORTE

Abogado y político, nació en Montilla en 1860. Fue doctor en derecho civil y canónico, abogado de los ilustres colegios de Córdoba y Montilla. Académico correspondiente de la Real de San Fernando, y numerario de Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba. Vocal de la Comisión de monumentos históricos y artísticos de Córdoba. Presidente de la Sociedad Económica de Amigos del País de Montilla y Juez municipal de Córdoba. Estaba en posesión de la medalla de Caballero de la Gran Orden de Isabel la Católica y de la de Carlos III.

Fue fiscal de la Audiencia Provincial de Cádiz y presidente de la Diputación Provincial de Córdoba. Hombre de gran humanidad, con gran sentido del humor, proverbial, afable y generoso. Murió en Montilla el 14 de Enero de 1912.

  

MARIA DE BUENO NUÑEZ DE PRADO

Nació en Montilla en 1894. En esta ciudad transcurrió su infancia y primera juventud. Siendo aún joven se fue a vivir a Argentina, asentándose en Buenos Aires, en cuya Universidad alcanzó, primero la licenciatura y, más tarde, el doctorado en Filosofía y Letras.

Su elevado nivel cultural y sus dotes literarias, especialmente relevantes en una época en la que la mujer se veía condenada a la ignorancia y a la marginación, le empujan a la creación artística y al periodismo.

Sus inicios en el mundo del periodismo, se concretan en repetidas colaboraciones en los periódicos “El Diario” y “La Razón” en Argentina. Su dedicación completa cuando se traslada a Uruguay para convertirse en redactora de “El Diario del Plata” de Montevideo.

De regreso en España, su actividad periodística se acentúa hasta llegar a fundar y dirigir la revista “La Nación de Tenerife”. Durante el periodo comprendido entre 1935 y 1938, fue directora de “La Gaceta de Tenerife”.

 

MATILDE PENAGOS

La primera concejala montillana nació en Jerez de la Frontera en el año de 1855.

Desde 1890 ejerce el cargo de maestra en Montilla, hasta 1906 en que es ascendida y trasladada a Elche de donde regresa a Montilla a petición propia. A partir de esa fecha vivió en nuestra localidad hasta su muerte.

Como muchos de los concejales (del Cuarto Ayuntamiento de la Dictadura de Primo de Rivera en Montilla), fue designada directamente por el delegado gubernamental. A pesar de su participación en el ayuntamiento, Matilde Penagos no destaca en la vida social de la ciudad; cabe pensarse, no obstante, que escribiera en los periódicos locales de la época ya que tras algunos seudónimos difícilmente identificables pudiera esconderse "esa mujer llena de inquietudes sociales". Crea una escuela dominical gratuita dirigida a mujeres adultas.

 

MIGUEL MÁRQUEZ DEL REAL SÁNCHEZ

Industrial y político. Nació en Montilla en 1857. Se casó con la montillana Aurora Varo Navarro de cuyo matrimonio nacieron nueve hijos.

Persona influyente, fue durante cinco períodos alcalde de Montilla, bajo cuyos mandatos se realizaron innumerables mejoras urbanísticas y sociales en nuestra ciudad.

Fue diputado provincial por Montilla y condecorado como Caballero de la Gran Cruz del Orden Civil del Mérito Agrícola.

Murió en Montilla el 18 de Febrero de 1927.

 

RAFAEL REQUENA SALAS

Militar y escritor (Montilla 1845-1908), fue cadete de Infantería en Toledo en 1868, pasa como teniente a la Guardia Civil. En 1873 organizó la milicia Montillana que puso orden ante los graves sucesos que conmovieron a la ciudad, promovidos como consecuencia de la entrada del gobierno del 12 de Febrero.

Fue alcalde de Montilla en varias épocas y en uno de sus mandatos creó la Guardia Rural de Montilla, cuerpo que sigue funcionando actualmente.

Dejó un manuscrito que se conserva inédito en Montilla, pormenorizando lo acaecido en esta ciudad los días 12 y 13 de Febrero de 1873 y que ha sido pieza fundamental para la realización del trabajo “Conflictividad social en Andalucía: Los sucesos de Montilla de 1873”, de José Calvo Poyato y José Luis Casas Sánchez, que obtuvo el premio de investigación “Díaz del Moral”.

Autor entre otras obras de: “Reglamento de la Guardia Rural de Montilla”, Córdoba, 1884, “El socialismo practicado en plena Monarquía”, Montilla, 1886, “Heroísmo y Moralidad”, Córdoba, 1900, “Problema social local”, Sevilla, 1903.

 

SABINA DE ALVEAR Y WARD

Sabina de Alvear y Ward nació en Inglaterra en plena guerra de la Independencia española y murió ya muy anciana, en 1906. Era hija de Don Diego de Alvear y Ponce de León.

Fue empresaria, encargándose personalmente de la difusión y promoción de los vinos de Montilla a través de sus amistades con familias reales de España y Francia. No en vano era amiga íntima de la emperatriz Eugenia de Montijo.

Su labor supuso en aquella época el impulso definitivo a los vinos montillanos para que pudieran ser conocidos y consumidos fuera de nuestro entorno.

Poseedora de una estrecha amistad con intelectuales de la época, escribió la biografía de su padre, el militar liberal Diego de Alvear.

De personalidad muy fuerte, Sabina de Alvear y Ward fue capaz de destacar en el campo empresarial, venciendo las reticencias de la época referidas a la actividad laboral de la mujer.

 

SIGLO XX: 

FLORENCIO LUQUE PÉREZ

Artista polifacético y personaje popular, nacido en Montilla, poseía un gran sentido del humor y del divertimiento. Trabajó y colaboró generosamente para las fiestas montillanas, en especial para los carnavales, donde era esperada con gran interés su actuación.  Tenía un famosísimo muñeco, llamado “Don Baltasar”, el cual sacaba todos los años al frente de su comparsa.

Entre las innumerables anécdotas que de él se cuentan, destaca la que ocurrió allá por los años veinte en Córdoba, durante la dictadura de Primo de Rivera: Estando prohibidos los carnavales, se llevó una talla de mujer desnuda en tamaño natural y la paseó por Las Tendillas. El gobernador civil ordenó inmediatamente su detención, teniendo que ir su hijo Enrique, que era jefe de Policía en Montilla, a interceder en su liberación.

Construyó un aparato con aspas para volar, el cual se colocaba sobre la espalda y se accionaba con las manos. La primera prueba casi le costó la vida. Era íntimo amigo de los hermanos Garnelo, de quienes utilizaba los dibujos y esculturas para hacer sus muñecos y objetos curiosos fabricados por él: relojes de sol, jaulas de múltiples formas, carros peculiares en su diseño y estructura, y animales y figuras con movimientos mecánicos y automáticos. En Córdoba ganó el primer premio en un concurso de inventos. Presentó un caballo de madera, en tamaño normal que cuando andaba movía la cabeza, los ojos y la cola. Fuel el que hizo las actuales puertas del Ayuntamiento de Montilla y también las que hay en el Salón de Plenos. Ambas las regaló a la ciudad.

 

FRANCISCO RAIGÓN CARRASCO

El torero Francisco Raigón Carrasco, Paco Raigón en los carteles, nació en Montilla el 5 de enero de 1941. Vistió por primera vez el traje de luces el 18 de noviembre de 1958 en la plaza barcelonesa de Las Arenas, y se presentó con picadores en la plaza de Córdoba el 31 de julio de 1960, en una novillada mixta, en la que se lidiaron cuatro novillos de Higinio Luis Severino por Manuel Rodríguez, de Lora del Río, y Paco Raigón, y dos novillos sin picadores, por Manuel Benítez El Cordobés.

El 15 de agosto de 1960 se presentó en Madrid, con novillos de Hernández Plá y formando terna con Antonio Hurtado y Miguel Cárdenas. No toreó muchas novilladas, y sin estar debidamente preparado, decidió acceder al escalafón superior y anunció su doctorado en Cabra, el 26 de junio de 1966, con toros de Moreno Santamaría y con Luis Segura y Zurito en el cartel.

Al lancear a su primer enemigo sufrió Raigón una cornada menos grave y no pudo consumar la preceptiva ceremonia de cesión de trastos. Hubo, pues, de aplazarse el acontecimiento, hasta el 21 de septiembre del mismo año, en Écija (Sevilla), en que Palmeño le cedió el toro Pretendido, número 63, negro zaíno, de Hermanos Cembrano, en presencia de El Cordobés. No estuvo mal el nuevo doctor, ya que hasta le cortó una oreja al primer toro. Pero lo cierto es que, a partir de entonces, desapareció Paco Raigón del mapa taurino.

 

JOSÉ COBOS JIMÉNEZ

José Cobos Jiménez (Montilla, 1921- Córdoba, 1990) ha sido uno de los escritores locales más elegantes; de prosa escueta y fluida, correcta y sonora, y de títulos acertados y hermosos. En el artículo encontró su género idóneo de expresión, y en su ciudad natal, la razón para escribir una veintena de libros. Conjugó su vocación de escritor con su labor de bodeguero. En 1938 funda y dirige la revista Montillana Realidad. Fue cronista oficial de Montilla de 1950 a 1960, académico numerario de la Real Academia de Córdoba y cónsul ab honorem del Perú en Montilla, nombramiento concedido por su labor de investigación y divulgación en torno a dos personajes que unen históricamente Montilla con Perú: San Francisco Solano y el Inca Garcilaso de la Vega. Fue comendador de la Orden del Sol, de Perú.

Coautor, junto con José Jaén, de “Breve resumen de la Vida de San Francisco Solano” (1949) y  “San Francisco Solano, patrono de Montilla y apóstol de Hispanoamérica” (1949); con Joaquín Dicenta, el poema dramático “La zarza sin espinas” (1956); y con Ricardo Molina, de “El vino de la verdad” (1952); ha publicado, además, “Cinco moradas de Solano” (1949), “Recortes de Prensa” (1951), “Estampa antigua de Montilla” (1953), “El escritor y su anécdota” (1954), “Montilla y Moriles en el corazón de Córdoba” (1955), “París bien vale un viaje” (1956), “Menos que nube” (1957), “Cinco montillanos olvidados” (1957), “Al correr del tiempo” (1959), “Corazón plural” (1963), “Rueda de la amistad y el recuerdo” (1983) y “Montilla, verde estrella” (1983).

 

JULIÁN RAMÍREZ PINO

Julián Ramírez Pino nació en Montilla el 18 de Mayo de 1922.

Estudió en el Colegio Salesiano de Montilla hasta los 12 años, edad en la que se vio obligado a abandonar los estudios para dedicarse a los negocios familiares.

Sus primeros pasos en los negocios fue como tratante de ganado, sin abandonar nunca la vocación familiar de cosecheros de uva.

De su matrimonio con Rafaela Ponferrada Navarro tuvo once hijos. Su vocación de empresario le llevó a fundar, entre otras empresas, Bodegas Montulia.

En su actividad pública ocupó siempre cargos relacionados exclusivamente con Montilla entre los que podemos destacar: primer teniente de alcalde y presidente de la comisión de festejos del ayuntamiento de Montilla durante nueve años; presidente de la Hermandad de Labradores y Ganaderos; delegado comarcal de sindicatos, presidente provincial y vocal nacional del Sindicato de la Vid (cargo en el que fue reelegido cuatro legislaturas); vocal del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Montilla-Moriles; vocal del INDO (Instituto Nacional de Denominaciones de Origen); presidente del grupo de viticultura provincial; capataz de honor de la Fiesta de la Vendimia; hermano mayor de la cofradía Virgen de las Viñas y primer pregonero de la Semana Santa de Montilla.

A lo largo de su vida colaboró con varias publicaciones: Revista Munda (de la que fue fundador y propietario). La Semana Vitivinícola, Nuestro Ambiente, etc.

Publicó dos interesantes libros: Montilla 1920-1950 y Montilla 1950-1975. Murió en Montilla el 5 de Mayo de 1995.

CONDECORACIONES:

  • Medalla de plata al mérito en el trabajo.
  • Encomienda al mérito agrícola.
  • Medalla, cruz y la encomienda de la orden de Cisneros.
  • Mejor promotor de empresas nacionales en 1976.
  • Óscar de oro de la comunicación.

 

PILAR JIMÉNEZ DUQUE

Nació en Montilla el 7 de Febrero de 1903. Excelente poetisa y articulista. Sus numerosos trabajos se encuentran dispersos en revistas y periódicos, todos ellos dignos de recogerlos en un libro. Cantora y defensora de la familia salesiana ocupó diferentes cargos en las asociaciones de esta comunidad. Fue colaboradora de ABC, Córdoba, La Voz de Córdoba, Don Bosco, Nuestro Auxilio, Montilla agraria, Yugo, Patria, Realidad, Acción, Munda y de las publicaciones periódicas locales.

Murió el 3 de Septiembre de 1976.

 

RAFAEL CABELLO DE ALBA

Aunque se define como liberal conservador, Rafael Cabello de Alba y Gracia (Montilla, 1925) nunca se ha considerado un político vocacional, sino más bien, como abogado del Estado, un experto en hacienda pública. Nombrado presidente de la Diputación Provincial de Córdoba en 1957, centra su labor en la cooperación con los municipios, sobre todo en materia de construcciones escolares, agua, caminos, mercados, mataderos y educación de sordomudos.

Como director general de Previsión desde 1962, desarrolla hasta 1966 una compleja labor de reestructuración y saneamiento. En este periodo se promulga la Ley de Bases de la Seguridad Social y la de Seguridad Social Agraria. Y se inauguran la clínica Puerta de Hierro y las residencias sanitarias de La Paz (Madrid) y Valle de Hebrón (Barcelona). Tras una etapa en la empresa privada, en la que desempeña la vicepresidencia ejecutiva de Seat, en sus años de expansión, en octubre de 1974 es nombrado vicepresidente segundo del Gobierno y Ministro de Hacienda, así como gobernador por España del F.M.I. Durante estos años se enfrenta a la crisis del petróleo y a la corrección de los desequilibrios básicos de la economía de ella derivados, y reorganiza la gestión y la legislación básicos de la economía de ella derivados, y sienta las bases urbanísticas de la red arterial ferroviaria de Córdoba, y promueve los riegos de Fuente Palmera. Tras abandonar la política vuelve a la empresa privada como director de un gabinete de abogados y economistas, tarea que compagina con la presidencia de varias empresas. Falleció en Madrid en mayo de 2010.